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Entrevista a Cecilio Peregrín Director del Departamento de Comercial Internacional.

¿Cuándo empezaste a trabajar en Primaflor?

Mi trabajo en Primaflor consta de dos etapas. La primera fue de 1989 a 1999, años en los que se produjo el cambio estratégico definitivo en la empresa, con la apuesta por el cultivo de lechugas y la incorporación de gente más especializada en este cultivo y que, afortunadamente, siguen entre nosotros en su mayoría. Eran años en los que doblábamos la producción un año tras otro y en los que la jornada laboral podía llegar a ser interminable. Lo hacíamos con mucha ilusión, algo que se ha ido viendo reflejada en los frutos que ha ido produciendo la empresa. Hoy me produce mucha satisfacción ver a los hijos de los compañeros de esos años de final de los 80 trabajando con nosotros y tener la sensación que esa ilusión de la que hablaba antes se sigue transmitiendo.

Después volví a asumir le dirección comercial de internacional en el año 2011, hasta hoy. Entre ambas no he estado desligado de la empresa en ningún momento, siendo miembro del consejo de administración durante 4 años.

¿En qué otras empresas has trabajado?

Después de 10 años en Primaflor cree una empresa de asesoría comercial en la que tuve la ocasión de trabajar con otros productos y otro tipo de clientes. A raíz de esta actividad, una importante compañía dedicada al cultivo de las brásicas (bróculi, coliflor, coles) y lechugas me incluyó en un interesante proyecto de ampliaciones, en el que trabajé durante 6 años como Jefe de Operaciones y apoyo comercial.

Tras esta fase se me planteó un nuevo reto y me incorporé a un proyecto de comercialización conjunta de tomates entre dos importantes empresas, en el que desempeñé la función de Director durante tres años

Estas experiencias profesionales me han enriquecido personal y profesionalmente, y en ellas aprendí mucho de productos que nuestra empresa no hace, (o no hacía), de diferentes formas de gestión, de mercados, de clientes; en definitiva, aprendí que hay otras formas de hacer las cosas bien. También he podido conocer a mucha gente a la que, también desde aquí, aprovecho para agradecerle las experiencias compartidas a lo largo de los años. 

¿Has trabajado siempre en el departamento de Comercial Comercial?

Al principio empece en el departamento de costos. Lorenzo se dio cuenta de yo hablo inglés (estuve viviendo en Reino Unido) a raíz de la visita de unos clientes con los que tuve la oportunidad de cruzar unas palabras. Cuando llegó la hora de devolverles la visita Lorenzo me pidió que le acompañara para hacerle de intérprete. No lo debí hacer mal, porque en el avión de vuelta me dijo que si quería dirigir el departamento de comercial, SIN dejar de realizar mi trabajo en el departamento de costos. Llevaba 4 meses trabajando en la empresa. La campaña siguiente ya trabaje a tiempo total en el departamento comercial.

¿Cuál ha sido el balance de la campaña que termina ahora?

Ha sido una campaña complicada. Las temperaturas han sido muy suaves y no ha habido ningún accidente climatológico, ni una sola helada. Esto ha provocado una sobre oferta de hortalizas en el mercado. Además, la crisis que atravesamos desde hace años hace que los supermercados se obligan a bajar el precio de venta al público, y eso ya sabemos a quién le repercute.  Sin embargo hemos tenido la suficiente agilidad como para no perder el tren, hemos asentado relaciones con clientes anteriores y las hemos iniciado con algunos nuevos, que saben apreciar el diferencial de calidad que ofrecemos en Primaflor. Por ejemplo, en Reino Unido en la campaña anterior comercializamos 11,5 millones de piezas de lechuga iceberg y este año hemos pasado a 12,7. Es un logro importante porque es un mercado en el que la calidad se valora y se paga. En Alemania hemos pasado de 7 a 9 millones de piezas. Un nuevo cliente sería por ejemplo Ucrania, con el que prácticamente no trabajamos en la campaña anterior y en esta hemos comercializado 150 mil piezas de iceberg.

¿Algún producto cuya demanda crezca más en los últimos años?

Algunas de nuestras verduras orientales. Nosotros continuamente probamos líneas de productos nuevos. Unos funcionan y otros no, pero siempre intentamos mantener una oferta amplia para facilitarle la vida al cliente.

¿Qué novedades asoman para la próxima campaña?

En los últimos años se han presentado muchas líneas nuevas. El año pasado lanzamos el gazpacho para mercado nacional y estamos empezando a exportarlo a Polonia y Alemania. No obstante tenemos que cambiar el formato de la botella de un litro a una de 250ml, porque allí no consumen gazpacho a nuestro ritmo. La botella pequeña estará lista pronto.

Tu familia ha formado parte de esta empresa desde su fundación hace 40 años, ¿qué recuerdo guardas de aquella época?

Recuerdos muy agradables de un proyecto tanto de mi padre como de Lorenzo en el que creyeron ciegamente y por el que lucharon contra toda las adversidades: tierra, agua, financiación. El objetivo firme de crear puestos de trabajo para su pueblo, y la sensación de que la empresa fuera una familia. Otro recuerdo importante para mi a lo largo del tiempo es la gran ayuda e influencia que ha supuesto una persona como Lorenzo Belmonte.

¿Recuerdas alguna anécdota que cuente tu padre sobre cómo empezó todo?

La del día en que llegó un señor alemán buscando a alguien para producir flores. Por supuesto mi padre no hablaba ni una palabra de alemán, ni el alemán una palabra de español, sin embargo consiguieron poner en marcha una prueba del cultivo. Cuenta que no salió nada bien, que les costó mucho dinero y el resultado no fue el esperado, pero se dijeron que habían que seguir intentándolo. Al poco tiempo se crea Primaflor y Lorenzo aprende alemán con unas casetes que llevaba en el coche para cuando bajaba y subía a Las Pilas y así poder comunicarse con nuestros socios alemanes, en ese momento.

40 años más tarde siguen siendo dos socios a los que yo no he oído nunca discutir, y, si es que lo han hecho alguna vez, no los ha visto nadie, que yo sepa.

Primaflor nunca puede olvidar sus orígenes y su filosofía de empresa. Mi padre y Lorenzo son de Pulpí y siempre han tenido un compromiso social con su pueblo. Y gracias a ese empeño aquí estamos todos, muchos años después, disfrutando de la empresa en la que todos los que hemos trabajado, y de la que nos sentimos parte.

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